
La adolescencia es una etapa de cambios que se produce entre
la niñez y juventud. Está marcada por un cambio en las expectativas, en
relación no solamente con las funciones sexuales y reproductivas, sino también
con el status social. En esta etapa se dan con mayor intensidad conductas de
riesgo que son aquellas acciones realizadas por el individuo o comunidad, que pueden
llevar a consecuencias nocivas. Los créditos deportivos de los tres periodos
nos permitieron aprovechar nuestro tiempo libre y animarnos a practicar
deportes, lo cual nos llevó a tener beneficios en nuestro desarrollo personal
ya que la actividad física regular de intensidad moderada —como caminar, montar
en bicicleta o hacer deporte— tiene considerables beneficios para la salud. En
todas las edades, los beneficios de la actividad física contrarrestan los
posibles daños provocados, por ejemplo, por accidentes. La actividad física
regular y en niveles adecuados:
-mejora el estado muscular y cardiorrespiratorio;
-mejora la salud ósea y funcional;
-reduce el riesgo de hipertensión, cardiopatía coronaria,
accidente cerebrovascular, diabetes, diferentes tipos de cáncer (como el cáncer
de mama y el de colon) y depresión;
-reduce el riesgo de caídas y de fracturas vertebrales o de
cadera; y
es fundamental para el equilibrio energético y el control de
peso.
Se puede observar que los créditos deportivos no ayudaron a
la prevención de factores de riesgo como el sedentarismo y ocuparnos en una
actividad evitó que consumamos sustancias nocivas.
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